Huasca de Ocampo, situado en Hidalgo, fue el primer Pueblo Mágico de México (2001), conocido por sus Prismas Basálticos, ex-haciendas mineras y un ambiente místico de bosques y duendes.
Ubicado a menos de una hora de Pachuca, ofrece calles empedradas, techos rojos y actividades de ecoturismo.